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¿Por qué es útil y beneficioso un interiorista y un proyecto de interiorismo?

    La armonía del buen diseño.

Un buen diseño dotará de armonía al conjunto, y responderá a la expectativa sobre nuestro proyecto de vivienda o negocio. Los diseñadores escucharán atentos las necesidades del cliente para plasmar en el proyecto las soluciones más idóneas, y mediante su creatividad y experiencia, conseguirán encajar todas las piezas del engranaje, como la calidad espacial, la iluminación, los espacios de almacenaje, las relaciones visuales, el tratamiento del color integración de mecanismos y domótica, composición pictórica… todas esas partes que enriquecen los espacios, es lo que les dota de distinción y personalidad. Lo que los hace únicos: Nuestros espacios personalizados.

Todos recordamos sitios con personalidad donde nos encontrábamos muy a gusto, además de admirar la composición y los objetos del bodegón, lo que los distingue es el ambiente.

Esos son los “lugares” que queremos conseguir mediante el diseño, el proyecto de interiorismo, mediante planos, “mood boards” o tableros de referencias o inspiracionales, modelos 3D, muestras de texturas y materiales… todo el conjunto de los recursos para obtener el proyecto de diseño.

  

 

Imagen de marca.

Nosotros somos nuestra propia marca. Todo lo que hacemos, como vestimos, como nos comportamos, los sitios a los que vamos, los idiomas que hablamos etc., nos delata, nos dice cómo somos o cómo nos ven los demás. Somos la imagen de nuestro propio producto. Nuestro hogar, también expresará esa parte de nosotros, como vivimos, donde descansamos, y donde pasamos tantas horas de intimidad y con nuestro círculo familiar y de amistad.

Para un negocio, todavía se acentúa esta necesidad de marca. Si se trata de espacios públicos, donde tanta gente irá a pasar su tiempo libre, a despejarse y divertirse, o relajarse… el ambiente que generemos con el espacio que regentemos, nos acercará a posibles clientes, a nuestro target, y hará que otros muchos clientes quieran conocer nuestro negocio o no.

El diseño no está reñido con la economía.

¿Cuantos espacios ajardinados son bellos? ¿Y cuantos objetos son bonitos por sí solos? Las tendencias modernistas nos muestran que el menos, es más, pero normalmente esos espacios han sido previamente diseñados. No necesariamente hemos de invertir en objetos extremadamente caros, o en materiales nobles que se nos escapen a nuestro nivel adquisitivo. Hoy en día hay muchas tendencias DIY o de materiales reciclados o artesanales pero colmados de diseño.  Tienen más horas de pensamiento que de ejecución. Una de las grandes virtudes del Diseño de Interior es que se adapta a las necesidades y requerimientos del cliente, y a su capacidad de adquisición, por su puesto.

Si se gestionan bien los recursos y el planning, podremos abaratar la obra, evitando faltas de material y espacios vacíos de trabajo.

Se pueden introducir elementos de diferentes calidades que sea fácilmente sustituible, dependerá también de lo que nos gusten los cambios.

Por la tienda llegan clientes con las dos visiones antagónicas, el que sabe que cambia ahora y volverá cambiar pronto, porque le gusta seguir las tendencias o quiere que su entorno evolucione a la par que él.

El otro tipo de cliente que quiere algo duradero, para no volverse a ver en la tesitura de tener que volver a elegir. Este último quiere dar en el clavo a la primera y para muchos años… aquí vemos fundamental una buena guía, que se propongan soluciones atemporales, que no cansen, que definan y se adapten a la personalidad del cliente.

En ambos casos, la propuesta económica responderá a la durabilidad de los materiales utilizados.

Cuestiones económicas.

Cuando un cliente necesita acometer una reforma y se da cuenta de los costos de la misma, tiende a pensar que hay que encontrar la manera de abaratar, ya sea mediante la reducción los materiales de construcción, como localizar la oferta más económica de la mano de obra, y por supuesto, economizar en contar con la presencia de un técnico cualificado para que le haga la coordinación de la obra y el proyecto.

Este es un arma de doble filo. Es un dicho popular que lo barato sale caro.

Cuando acometemos obras tan importantes como las de nuestro negocio o nuestra propia vivienda, deberíamos tener la certeza que el resultado será como lo que buscamos y queremos conseguir, y en los precios donde nos encontremos cómodos y en plazo adecuado a nuestras necesidades, que suele coincidir con periodos de carencia en negocios, periodos vacacionales que es de cuando más tiempo disponemos, o incluso el contar con otra vivienda para ese periodo de obra.

Un interiorista, arquitecto técnico o arquitecto, nos darán la visión conjunta del proyecto, con todas sus partes técnicas y estéticas, y nos presentarán presupuestos por partidas en las que a lo mejor no habíamos caído mientras planificábamos nuestra obra.

 

 

Rocío Navarro